"La revista más audaz, para el lector más inteligente”
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| Miguel Mihura |
Desde sus comienzos, La Codorniz hizo gala de un humor a menudo absurdo y surrealista. Quiso ser también una ventana al optimismo en un momento, el de la posguerra más cruda, en el que pocas cosas invitaban a sonreír.
Álvaro De Laiglesia fue una figura de capital importancia en la historia de la revista. Durante las tres décadas en las que fue su director. Aumentó el tamaño de la revista a 28x38.
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| Álvaro de Laiglesia |
La Codorniz tuvo problemas ocasionales con la censura, aunque nunca buscó la confrontación con el régimen.. En su primera etapa, el humor blanco de Mihura se prestaba poco a ello y los problemas con la censura eran más bien de índole moral en algunos casos por el contenido de algún dibujo. En la etapa de Álvaro de Laiglesia la revista quiso ser más crítica, pero se centraba en las costumbres y la burocracia, nunca criticó abiertamente al régimen de Franco".
Una conocida burla de la revista a las altas esferas tuvo lugar cuando el nieto de Franco se cambió el orden de los apellidos para poner en primer lugar el que heredó de él. En el número de esa semana, La Codorniz cambió su cabecera por Codorniz la (nosotros también tenemos derecho), mofándose así de aquel episodio.
Una conocida burla de la revista a las altas esferas tuvo lugar cuando el nieto de Franco se cambió el orden de los apellidos para poner en primer lugar el que heredó de él. En el número de esa semana, La Codorniz cambió su cabecera por Codorniz la (nosotros también tenemos derecho), mofándose así de aquel episodio.
La fama de la La Codorniz hizo que de vez en cuando surgieran bulos sobre supuestos mensajes escondidos que había que leer entre líneas o sobre problemas con la censura. Algunas de estas leyendas han llegado hasta nuestros días, como que existió un número con todas las páginas en negro y un tren saliendo de un túnel en la contraportada que fue secuestrado de los quioscos. Otra asegura que en algunos dibujos había diminutas escenas pornográficas que había que mirar con lupa.
El último año de vida, 1978, estuvo bajo el mando de Carlos Luis Álvarez “Cándido” aunque ya no había forma de que la revista fuera lo que fue. El cierre llegaría el día 11 de diciembre de 1978 tras sufrir el abandono total de los lectores.
Un total de 1898 números fueron los que se publicaron de La Codorniz, una revista que según las críticas del momento no supo adaptarse a los cambios de la sociedad.



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